Para los que se queden en Santiago, para los que vengan a la capital este fin de semana largo o para los que tienen ganas de hacer algo entretenido alguno de los otros fines de semana de agosto, existe un panorama que para mí resulta imperdible: aprovechar las visitas guiadas que todos los sábado a las 12 del día están realizando en el Museo La Merced. Hace algún tiempo escribí aquí sobre este mágico lugar y lo bien desarrolladas que están dichas visitas. Después, esa experiencia dio pie a una nota que escribí en febrero para una revista sobre mi ciudad…
“Además de los objetos que dan cuenta de la llegada de la orden de los mercedarios a América, ese lugar tiene una de las colecciones de arte pascuense más ricas que existe en Chile – dijo el profesor Enrique Solanich en una de sus clases – queda cerca de su casa señorita Baytelman, debería visitarlo”, acotó. Pero en esa época, 1999, el Museo La Merced se encontraba cerrado por restauración de sus dependencias.
De cualquier modo le hice caso y fui varias veces hasta la esquina de las calles Mac Iver y Merced. A través de los barrotes veía parte del jardín; un espacio digno de cuento renacentista. Tras los muros imaginaba las valiosas piezas arrumbadas. Esculturas sacras de piedra volcánica y maderas nativas casi extintas llenándose de polvo.
- ¿Dónde? – pregunté.
- En la Cafetería del Museo La Merced – dijo mi amiga Cristina al otro lado del teléfono.
Entonces supe que éste había reabierto sus puertas a fines de 2003 y que estaba invitada allí a tomar un café el sábado siguiente a las 11 de la mañana.
Tras la conversación de rigor en una de las mesitas dispuestas junto al maravilloso jardín, entramos al museo. Me llevé una grata sorpresa. La restauración fue hecha con pulcritud y cuidado en los requerimientos técnicos y funcionales, la circulación de los visitantes y la conservación del material exhibido, así como la continuidad estética en que son presentados los objetos, lo que permite apreciar de buena manera cada pieza, cada obra.
El recorrido se divide en siete espacios. En el primero se encuentra una pequeña parte de la famosa colección Rapa Nui de la que tanto había oído hablar. Las demás habitaciones permiten un recorrido por la historia de la orden religiosa, desde su formación -pasando por el encuentro de los dos mundos- hasta las manifestaciones del catolicismo en América, la mayoría producto del mestizaje artístico que surgió de la unión de ambas culturas.
Además de lo llamativas y bellas que resultan algunas piezas, cada sala posee un trabajo de que rescata la estructura original del recinto, reconstruido luego el terremoto de 1730, a la vez que juega con elementos de arquitectura y diseño modernos; para cada una de ellas también se dispuso iluminación especial y música acorde con la muestra exhibida.
Llevé a Cristina a la Basílica de La Merced, colindante al museo, para mostrarle el púlpito, ya que se trata de una de las piezas coloniales más importantes de Chile. Tallado con figuras alegóricas de los evangelistas (el águila, el toro, el ángel y el león) la obra del Siglo XVIII se atribuye al artista Jorge Lanz. Otra joya más del valioso tesoro mercedario.
www.museolamerced.cl
Visitas guiadas a cargo de licenciados en Historia del Arte.
Valores: $1000 adultos, $500 pesos estudiantes y adulto mayor, niños gratis.
Add comment August 8, 2005
Y se quemó…
Por años me llamó la atención esta propiedad ubicada en Av. Grecia con Bustamante. Creo que la curiosidad se prendía por el contraste y por el mito.
El contraste entre este palacio señorial y su decadente estado de conservación, y un barrio que no tiene nada de lujoso ni palaciego. La casona estaba sola en medio de un paisaje urbano que le era cada vez más ajeno. Sola, alimentando el mito: “esa es la Casona Mujica, un lugar embrujado”, “penan”, “se escuchan cadenas y gritos ahogados”…
La casona fue construida en 1915 para la familia Mujica y no se conoce ningún hecho funesto que haya ocurrido allí, pero los dueños aburridos de su abandono decidieron ponerla en remate con un precio mínimo de 148 millones de pesos.
El día fijado fue el miércoles 27 de agosto y el remate cerró en 300 millones (US$ 500.000). Cinco días más tarde, en la madrugada del 2 de agosto de 2005, la casa se quemó casi por completo.
Un amigo está seguro que el suceso es parte de la maldición del lugar. A mí me parece un hecho bastante curioso, sobre todo pensando en cómo se puede aprovechar el terreno de la construcción que tenía seguros comprometidos y no era patrimonial. Cada cuál puede pensar lo que quiera. Fantasmas o negocio, sólo ellos saben.
Add comment August 2, 2005
Una gruta en la ciudad
Esta fue la segunda entrega que escribí en enero de 2005 para la revista de panoramas de la que hablé anteriormente. Mis trabajos aparecían en la sección “Mirada Urbana”. Así es como veo mi ciudad.
Siempre trato de cambiar la ruta cuando camino por el centro de Santiago. Descubrir nuevos lugares, detenerme y mirar. El último hallazgo fue una caverna. Sí, como leen, una caverna en medio de la ciudad.
Llegué cruzando la Plaza Benjamín Vicuña Mackenna, ubicada en la intersección de la Alameda Bernardo O’Higgins y Miraflores, a un costado de la Biblioteca Nacional. Allí, en la ladera poniente del Cerro Santa Lucía, como si fuera un trozo de tiempo petrificado de la época de la Conquista o de la Colonia, existe un refugio que alberga al Centro de Exposición de Arte Indígena, espacio muy visitado por turistas, pero poco conocido por los habitantes de la capital.
La caverna que ocupa el centro artesanal es casi tan antigua como la urbanización del cerro. Sin embargo, recién a principios de los ‘90 un grupo de artesanos, respaldado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), propuso dar un nuevo destino al lugar que hasta ese momento se utilizaba como depósito de basura.
Tras cuatro años de gestión, el 25 de septiembre de 1996 se inauguró este centro, que cuenta con 12 locales donde es posible encontrar artesanía mapuche, rapa nui y aymara.
Entre telares, vasijas y joyas, Juanita Queupumil, una de las locatarias, me explica que al principio el espacio no estaba del todo cerrado, por lo que su habilitación significó completar el muro exterior de la gruta. En el piso, las baldosas también fueron dispuestas respetando patrones geométricos típicos de los dibujos decorativos mapuches, lo que contribuye al aspecto sobrecogedor e integral del lugar.
¿Qué venden? La oferta es variada y muy interesante. Tejidos en lana de oveja y alpaca, objetos de greda, joyas de plata, máscaras, fuentes y utensilios de madera de raulí, flautas y ocarinas. En los puestos rapa nui tienen reproducciones de moais, collares y variados objetos de miro tahito (madera) y maea (piedra volcánica), elementos propios de Isla de Pascua.
Fresco en verano y agradable en invierno, el centro efectivamente ofrece una muestra de alto nivel de nuestros pueblos originarios y no aquellas mezclas de productos importados y en serie que exhiben en muchas ferias que se dicen artesanales.
Con todo, este es un espacio ideal para hacer un alto en el centro y librarse del calor y el ruido. Casi un viaje en el tiempo, que también permite apreciar objetos propios de los pueblos indígenas, uno de los aspectos más ricos y profundos de nuestra cultura.
Centro de Exposición de Arte Indígena
Av. Libertador Bernardo O’Higgins 499
Teléfono: 632 3668
Horarios: Lunes a sábado 10:00 a 19:00 (verano), 10:00 a 18:00 (desde abril)
Entrada liberada
Add comment July 26, 2005
“EPIC”: El Futuro es Hoy
“Es el mejor de los tiempos. Es el peor de los tiempos. Todos participan, todos colaboran… La prensa, tal como se la conoce, ha dejado de existir”
Varias veces he dicho que me abruma el avasallador surgimiento y desarrollo de los blogs, el avance que tiene el mundo de Internet e Internet en el mundo. En una obra cercana a la ciencia ficción encontré la respuesta a varias de mis preguntas y vi el futuro. Porque el futuro, señoras y señores, es HOY.
Se trata de “EPIC 2015”, un documental de ficción creado por los estadounidenses Robin Sloan y Matt Tompson, del centro de estudios mediales The Poynter Institute (Florida, EE.UU.). Con 10 minutos de duración y “ambientada” en 2015, la película flash hace un estudio retrospectivo sobre los medios de comunicación desde el surgimiento de Internet, hasta ese año, cuando el panorama mediático tal como lo conocemos ha cambiado radicalmente: El New York Times ha cerrado su versión web, Google y Amazon se han fusionado y… Tienen que verlo.
No sé qué será de mí en una década más, pero la teoría de EPIC me pareció estremecedoramente real. De hecho, creo que me gustaría trabajar por y para ellos, como creadora y filtradora de contenidos.
Leí un artículo en Poyter, donde Thomposn cuenta que la primera versión, “EPIC 2014” fue publicada en noviembre de 2004. Explica que la idea del fantástico relato del supuesto Museum of Media History (Museo de Historia de los Medios), comenzó a gestarse mientras conversaban en un bar de Miami sobre un discurso de Martin Nisenholtz (CEO de New York Times Digital) sobre el futuro de los medios.
Así surgió esta obra que toma como elementos de análisis el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, así como la forma en que los usamos para comprar, ver televisión, relacionarnos con otras personas e informarnos.
Thompson cuenta que pensaron en un juego de rol online, donde la participación colectiva va alterando las características del juego e incluso sus reglas. “¿Qué pasaría si fuera posible aplicar ese modelo al periodismo?”, se preguntaron. “¿Qué pasaría si la gente pudiera crear y afectar las noticias simplemente leyendo, mirando o escuchándolas?”.
Me encantaría seguir hablando del fascinante y, por momentos aterrador, panorama que presenta EPIC para analizar cuál será el rol de los periodistas en un mundo con millones de fuentes que dan a conocer lo que saben, creen y sienten directamente en el web. Pero creo, que este es el momento para que la audiencia intervenga el contenido. Quiero escuchar a los ingenieros, diseñadores, filósofos, publicistas, artistas, bloggers. Quiero descifrar lo indescifrable en la voz de todos, en las palabras que dan vida al Libro Universal. A nuestra Biblioteca de Babel.
Más datos:
- EPIC es la sigla de Evolving Personalized Information Construct (Construcción de Información Personalizada en Evolución). Es decir, el sistema por el que el creciente caos informativo de los medios sería filtrado, ordenado y luego distribuido.
- A diferencia de la versión 2014, en la actualización 2015 los autores incluyen temas relacionados con el iPod y los podcast.
- No he encontrado bloggers chilenos escribiendo sobre este tema, pero destacados periodistas argentinos han aventurado diversos análisis sobre EPIC.
- Con música original de Aaron McLeran y con el relato de Matt Thompson, el audio y la música de la película son muy agradables, pero está en ingles. Aquí es posible leer una versión traducida del texto de EPIC 2015 y aquí está la versión 2014 con subtítulos, aunque no siempre corre bien.
Add comment July 23, 2005
Revisitando la Plaza de Armas
En diciembre de 2004 comencé a escribir una serie de artículos para una revista de panoramas que, actualmente, está en proceso de reorientación. Como no quiero que estos escritos se pierdan en el tiempo, he decidido compartirlos a través de mi blog. Qué mejor lugar para exponer esta “Mirada Urbana”.
Estoy en el Museo Histórico Nacional realmente impresionada con Ulk, el gran danés del ex Presidente Arturo Alessandri Palma. Está embalsamado pero me mira como si en cualquier momento fuera a ladrar.
Es, sin duda, uno de los elementos más curiosos de esta antigua construcción sobre la Plaza de Armas, que fue edificada para acoger al Palacio de la Real Audiencia. También resultan llamativos un par de cuadros del pintor inglés Thomas Somerscales; salitre auténtico y billetes de los bancos de Melipilla, Caupolicán, Ñuble y del Banco del Pobre.
Casi termino el recorrido cuando veo a una pareja de extranjeros acompañados por un guía. Les pregunto si me puedo unir y comienzo a escuchar las interesantes explicaciones del joven que trabaja los fines de semana como voluntario.
Luego de un rato me pongo a conversar con ellos. John Coker y su esposa Virginia viven en San Francisco, EE.UU., y él habla muy bien español, pues su madre era mexicana. Quieren conocer más de la Plaza de Armas y me ofrezco a ayudarlos.
Visitamos el bello Museo Postal y Telegráfico reinaugurado a la entrada del Correo y en la esquina de Monjitas con Puente, les muestro el reflejo de la Catedral en la fachada del Edificio Plaza de Armas, lo que se ha convertido en una recurrente imagen turística de Santiago. Abajo comienza la “Pequeña Lima”, con sus restaurantes y centros de llamadas, punto de reunión para cientos de peruanos que inmigraron a nuestro país en busca de mejores oportunidades.
Luego pasamos fuera del Restaurant Marco Polo, donde un grupo de turistas daneses disfruta sus platos de pescados y mariscos. En la explanada hay gente jugando ajedrez, cesantes, predicadores, magos, fotógrafos, pintores y un peluquero, que por mil pesos ofrece “arreglar los desastres que han dejado otros”. John dice que no necesita este peculiar “servicio a la comunidad”. Yo tampoco.
En Ahumada con Compañía entramos a la “esquina de la suerte”, el lugar donde más se juega en Chile. Ubicada allí hace unos 40 años, esta agencia de lotería ha entregado varios de los premios históricos. A mis nuevos amigos les llama la atención como las personas miran en las vidrieras buscando sus números favoritos, realizan algunas cábalas y luego pagan el boleto con los ojos llenos de sueños.
Terminamos en el Portal Fernández Concha. Se acerca la hora de almuerzo y decidimos entrar al “Ex Bahamondes”, fuente de soda que hace dos décadas fue la primera en ofrecer hot dogs de 30 centímetros. Pedimos unas cervezas bien heladas y brindamos por esta nueva amistad que me permitió revisitar el eje de Santiago, un hito urbano de fuertes contrastes, que tiene tanto de conocido y tanto por descubrir.
Add comment July 19, 2005
Si se la sabe, cante
No lo puedo evitar… soy muy buena “pa’ meter la cuchara” (opinar en conversaciones ajenas o diálogos en que no se ha sido invitado). En el fondo tengo espíritu de cubano en Miami. De esos que conversan con todo el mundo y opinan de todas las cosas. Pero, al parecer, no soy la única.
Sentada en la micro rumbo a un taller para periodistas. A mi lado un hombre mayor, uno de esos jubilados que parecen extras de comerciales para la tercera edad, con sombrero alón y todo. Atrás, una abuela y su nieta de ocho años. La mujer acurruca a la niña y le canta una canción de cuna. “Arru ru mi niña, arru ru mi amor, duérmete muñeca de mi corazón”. El anciano se da vuelta y la corrige: “… duérmete pedazo de mi corazón”. “Ay sí, tiene razón”, dice la viejita y sigue cantando. El hombre complacido dibuja una sonrisa en su rostro, como si la meta del día estuviera cumplida.
Lo mío es más descarado y peor, porque la meta no se cumple nunca. Lo más raro de todo es que mi particular mala memoria desaparece cuando se trata de conversaciones de otros.
En la sección de verduras del supermercado dos reponedores comentan lo guapa que es una chica, una de las cajeras que según escucho se viste siempre de rosado.
- Es igualita a una de las actrices de la novela
- ¿De cuál novela?
- Esa que sale en “Brujas”, la… Antonela algo…
“Ríos”, le digo yo, “Antonela Ríos”. Así es este espíritu loco que me tocó. Ellos me dan las gracias por mi respuesta. Hay quienes se ríen y otros que se enojan, los menos, por suerte. Ejemplos tengo muchos más, como cuando la gente conversa en la fila del banco o en el metro y están tratando de acordarse de un nombre de un libro o una película y yo les completo la frase. Incluso a veces les pido más antecedentes.
- Disculpe que me meta, pero ¿usted habla de esa en que Harrison Ford es un arqueólogo? – pregunto.
- Sí, esa misma.
- Se llama Indiana Jones, pero hay tres partes, usted seguramente vio la del Arca…
Mejor ni explico cómo gozo cuando en la televisión dan programas con concursos del tipo de “Si se la sabe… Cante” o “Quién quiere ser millonario”, lo raro es que siempre los participantes cantan o contestan mucho antes que yo… Entonces comprendo aliviada que no soy la única… Existen peores.
Add comment July 5, 2005
Leche de Burra
Él no pudo creerlo cuando leyó la noticia en “El Mercurio”, pero yo se lo confirmé: frente al Mercado Central se instala un hombre a vender leche de burra ¡y anda con los animales!
- ¿Por qué no me contaste? – preguntó abriendo los ojos muy grandes.
- Porque no creí que te interesara. Veo tantas cosas extrañas, que no pensé que fuera algo fuera de lo común.
Y efectivamente los había visto varias veces, al hombre y sus dos burras, mientras camino desde el otro lado del Río Mapocho rumbo a casa. Sin ir más lejos, el otro día se pusieron junto a mí para cruzar en la luz verde y un par de mujeres se acercaron a comprar.
- ¿Cuánto les doy caseritas?- preguntó el “lechero” a sus clientas.
- Yo quiero un vasito corto para tomar acá no ma’ y a mi hermana dele medio litro pa’ llevar a la casa- respondió una de ellas.
El hombre, obediente, llenó un vaso y echó algunas medidas dentro de una bolsa transparente que anudó con cuidado.
Como mis conocimientos lácteos son bastante restringidos, hice una de esas preguntas estúpidas y retóricas (como cuando voy a un restaurant o a una pastelería y pregunto a al garzón o la dependienta si es rica tal o cual torta, sabiendo que siempre su respuesta va a ser afirmativa). Pues bien, pregunté a las clientas si era rica la leche de burra. Pero la respuesta vino del “lechero”.
- Muy rica caserita ¿nunca la ha probado? Es rica en vitaminas y minerales- me dijo insistiéndome en que probara “un dedito” en un pequeño vaso que tenía.
Aunque el hombre estuvo lejos de convencerme, seguía intentándolo cuando llegó una pareja de carabineros y le dijeron que se fuera, qué estaba prohibido vender leche con esas condiciones de higiene, sacada directamente de las ubres del animal, ahí en medio de la calle. “Pero si mis animales están sanitos, oficial”, reclamaba el hombre. “¿Y usted cómo lo sabe?”, increpaban los policías… “Ya, ya, ya, váyase no más, si no quiere que lo llevemos con burras y todo a la comisaría”.
El “lechero” dio media vuelta y comenzó a alejarse lentamente con sus animales. A esas alturas yo había perdido varios semáforos verde por estar parada mirando, como si fuese invisible.
Empece a cruzar la calle con las demás personas, mientras me reía de la situación, pero hasta que él lo vio en el diario, nunca pensé que era algo fuera de lo común. Parece que algunas cosas que me suceden, no son del todo normales.
Add comment June 27, 2005
Un año interconectada
Gracias a la sugerencia del Tuco y la paciencia de Felipe, a mediados de 2004 nació este espacio donde, en forma semanal, me propuse plasmar ideas mezcladas con algunas cosas que pasan frente a mis ojos. Desde entonces, con más frecuencia de la habitual, mi vida comenzó a tejerse de coincidencias y cruces hermosos y raros.
Conocí a Roberto Arancibia, quien para mí y muchos otros es el padre de los bloggeros chilenos, y además resultó ser amigo de infancia de mi padre y mis tías. Un comunicador hiperactivo que nos reúne y nos incentiva “sin querer queriendo” a crear a partir de nuestras experiencias. Desde entonces han pasado muchas cosas y me he reencontrado y conocido real y virtualmente a muchas personas.
La retroalimentación que he recibo es un tema aparte. Uno de los hechos que más me conmovió fueron los mensajes de Armando, quien vive en Estados Unidos y, durante sus años en Chile conoció a Bernardo Baytelman, el Beco, mi abuelo paterno. El Beco era un ser mágico y luminoso, que marcó la vida de mucha gente. Murió muy joven, a los cincuenta y tantos en el exilio, en México. Mis recuerdos se confunden en la memoria de los otros, como la de Armando, a quien mi abuelo ayudó durante un incidente antisemita que ocurrió en Santiago hace más 40 años.
También son muchos los que han llegado al blog porque estudiaron en el Latinoamericano de Integración, o tienen alguna afinidad con este colegio que marcó una parte importante de lo que soy y que ha inspirado varios de los escritos que habitan este lugar.
El mundo del blog me llevó a conocer personalmente y tras una cuota preocupante de casualidades a Agnes, quien tiene un parecido onírico con mi madre, lo que supongo se relaciona con sus genes rusos. En lo virtual no puedo dejar de mencionar a Ceci, mi amiga y colega que está en Vancouver, con quien compartimos una forma muy parecida de mirar y contar las cosas, aunque sé que en la vida real ella es mucho más tímida que yo, y en lo profesional, más matea.
Como algo curioso, puedo citar que hace poco me escribió Nibaldo, creador de zurdos.cl, pidiéndome que le explicara cómo les enseñé a mis hermanos a tejer. Asimismo, recibí un comentario de agradecimiento de Rolando Báez, curador del Museo La Merced, con quien nos juntamos a tomar un café y también estamos tejiendo una amistad con lana colorinche de gustos e intereses en común.
El blog tampoco ha estado exento de polémica, como la que viví junto a Roberto, por una señora italiana hija del pintor Ottorino Mancioli, que creyó que estábamos ofendiendo a su padre, cuando la idea era destacar su obra. Caso aparte fue Sara, quien apasionadamente me conminó a escribir sobre temas verdaderamente importantes, como los que le dolían y le duelen a ese Chile que ella conoce desde su vida en Nueva York.
Para seguir con las conexiones, está Ewa Kulak, quien por estos días está en Polonia presentando el libro que compila algunos de sus escritos. Siento por ella una admiración cyber-cultural-literaria, por la bella forma en que transmite la y las culturas que la rodean, más allá de muchas fronteras. Fue muy emocionante cuando destacó mi blog en su sitio web, todo un honor viniendo de esta polaca tan patiperra (traducción: buena para recorrer el mundo). También ha sido increible tener en Chile y en mi casa a su cuñano Lizardo y a la encantadora Silvia.
Además de todo esto, el blog sirvió de vitrina para que me ofrecieran escribir una columna mensual sobre temas principalmente urbanos en el Revista Santiago Entretenido, espacio donde he escrito sobre la Plaza de Armas, la Feria de Artesanía de los Publos Indígenas en el Cerro Santa Lucía, la Confitería Torres, el Tren del Vino, el Museo de La Merced, la Bienal de Sao Paulo en el Mac, el Palacio Cousiño y la Plaza Las Lilas.
Add comment June 20, 2005
Otoño por la ventana
Me dormí con las cortinas abiertas de par en par y la televisión encendida. En mitad de la noche cuando desperté buscando el control remoto para apagarla, una imagen se filtró por el rabillo de mi ojo. Como un fantasma, como esas cosas que no deben estar allí, pero están.
Miré por la ventana y no vi nada extraño, sólo un viento muy fuerte que movía la copa de los árboles y el ruido de la lluvia contra el techo de los edificios cercanos.
Entonces empezó nuevamente. Como murciélagos en la noche las hojas de los árboles comenzaron a bailar en el aire, subiendo y dando giros hacia el cielo, ignorando la gravedad. Venían desde lejos a jugar en mi ventana y pude verlas allí, mágicas, haciendo un mundo al revés con una danza de otoño, que viví como un sueño sentada en la orilla de la cama mientras tú dormías a mi lado.
Add comment June 13, 2005
Periodismo, blogs y reporteros ciudadanos
Hace algunas semanas leyendo el blog de María Pastora supe de su participación en el periódico coreano digital “Oh My News” y de su posible viaje a ese país asiático, para formar parte de un foro de periodismo participativo los últimos días de junio, invitada por este medio digital.
“Oh My News” es un periódico online que convirtió a los lectores en reporteros, para así tener aquellas noticias que van más allá de los datos entregados por las agencias informativas. Gracias al éxito de la experiencia, hace algunos meses el periódico abrió su versión en inglés y aunque no tengo mucho tiempo yo también decidí participar.
Hasta el momento escribí dos artículos para ellos y aunque pensé que se trataba de una colaboración gratuita me pagaron en Won, la moneda coreana. Además de lo divertida que me pareció la oportunidad, me entrevistaron para el portal periodístico estadounidense Poynter, para conocer mi experiencia y saber por qué una periodista hecha y derecha se interesaba en participar en un proyecto de periodismo ciudadano. Yo respondí algo así como: “… decidí participar porque estoy atravesando un momento de gran entusiasmo en mi carrera, colaborando para diferentes iniciativas innovadoras. Además me pareció una buena oportunidad para mejorar mis habilidades en inglés, obligándome a escribir y pensar en otro idioma”.
Pero más allá de mi experiencia personal y del poco tiempo que tengo para ser una “citizen reporter” constante, el tema del cruce entre el periodismo, los blogs y la partición informativa ciudadana da para mucho y créanme que es una bola de nieve que recién comenzó a rodar. De hecho, el diario “El Mercurio” publicó el viernes 27 de mayo un artículo más noticioso que reflexivo sobre este tema que ya se empieza a colar en los medios tradicionales.
Uno de los aspectos más interesantes que preocupa incluso a los editores de “Oh My News y otras instancias similares, es la veracidad de la información que recogen estos periódicos y los datos contenidos en los blogs que logran congregar a muchos lectores: cómo saber qué es periodismo y qué no lo es, qué es verdad y qué no lo es, discusión que mantuve recientemente con el gran periodista y maestro Abraham Santibáñez, cuando conversamos sobre el cruce entre periodismo y literatura. El problema está en que hay gente que inventa uno o dos datos para potenciar el estilo, pero después no paran y eso es muy peligroso, me dijo Santibáñez. Yo, a modo de retroalimentación le mandé unos post de Orsai que son de antología. “El hombre que sueña con todo lo malo“; “Las llagas de Waiser” y “Lado B: canciones lentas“.
Esto avanza tan rápido y tiene tantas aristas que creo que yo y muchas otras personas que trabajamos insertos en medios digitales aún no alcanzamos a dimensionar. De hecho, debo reconocer que estoy abrumada y fascinada al mismo tiempo con todo lo que está pasando a mi alrededor.
Supongo que de esto y mucho más hablaremos en el encuentro bloggero del 5 de junio.
Cultura blogger
Todo esto es definitivamente un fenómeno y lo que más me preocupa es que dudo que se pueda estudiar o definir, porque estamos en el centro del huracán, donde todo se mueve y todo avanza. La tecnología no para y nadie se puede bajar. Sin embargo, recientemente Roberto Arancibia, nuestro padre bloggero, siguiendo a Loïc Le Meur publicó publicó algunos lineamientos que de algún modo podrían “describirnos”. Todos me parecen muy acertados y los reproduzco aquí:
- Los bloggers tienen la voluntad y el deseo de compartir sus pensamientos y experiencias con otras personas.
- La creciente importancia de saber lo que otros piensan acerca de una idea o de una opinión concreta. En cuanto se construye una comunidad alrededor de un blog, su autor tiende a plantear más y más cosas a los miembros y lectores de ese grupo.
- Los bloggers se ayudan mucho unos a otros, siendo incluso capaces de lanzar proyectos colaborativos, que sería muy difícil, si no imposible, lanzar en forma unilateral.
- Conseguir información diaria de un gran número de fuentes se convierte en una necesidad cada vez más importante para la mayoría de los bloggers, que acaban leyendo decenas o incluso cientos de fuentes diariamente.
- Los bloggers quieren tener el control de la forma en que leen las noticias, no quieren que se las ofrezcan como si se tratara de la verdad absoluta, que es lo que hacen la mayoría de los medos tradicionales.
- Los bloggers tienden a ser “ciudadanos del mundo”, leen fuentes internacionales y quieren conocer a personas de otras partes del mundo.
- Los bloggers se relacionan en la vida real. Una vez que construyen una comunidad virtual, organizan encuentros o conferencias para juntarse y conocerse.
- Existe un “código compartido”: un vocabulario, un estilo propio de escritura y códigos de conducta (citar otras fuentes cuando las utilizas, enlazar esas fuentes, etc.).
- Los bloggers están tan habituados a proporcionar retroalimentación (en forma de comentarios) en otros blogs, que se sienten frustrados cuando miran, leen o escuchan a los medios tradicionales, y no pueden realizar esos comentarios.
- Es un hecho que los bloggers invierten mucho tiempo en sus blogs, quitándoselo normalmente a los medios tradicionales, a su tiempo libre y a sus horas de sueño. Esa irresistible voluntad de compartir con los demás es un vínculo en común muy fuerte.
- La cultura de la velocidad: la necesidad de postear o reaccionar de forma instantánea.
- La necesidad de reconocimiento. Los bloggers quieren expresarse y ser reconocidos por ello, lo cual ha provocado que muchos observadores externos hayan descrito a los bloggers como “grandes egocéntricos con mucho tiempo libre”.
Add comment May 30, 2005
Intimista
Volví a tejer. Este fue un fin de semana de familia, de afectos, de emotividad. Creo que nuevamente estoy un poco cansada, con más ganas de que las cosas pasen, que de hacer cosas.
Vi en el programa “Frutos del País” a una pareja que vive hace algunos años en Algarrobo. Esa fue su opción una vez que los hijos estuvieron grandes y pudieron dedicarse a disfrutar. Ella hace trabajos de quilt y patchwork y él realiza encuadernaciones manuales. Y así me siento, con ganas de ver los árboles moverse con el viento, tengo deseos de sentarme tardes enteras a tejer, a sentir la lluvia contra los techos de los edificios cercanos.
La banda sonora de mi vida huele a jazz, a John Coltrane, a humo de chimenea, aunque no haya una en mi casa. Puede ser la lluvia, el frío o las sopaipillas pasadas con chancaca, no lo sé. Sólo sé que se siente rico y calientito cuando la lana pasa por mis dedos y lo único que importa es el próximo punto que voy a tejer.
Add comment May 23, 2005
Esta es mi calle
Algunas semanas atrás, un “casi” periodista chileno que tiene un blog y recibe decenas de comentarios, comenzó a recibir textos que se referían a él en forma negativa, despotricando contra él y también contra su labor en los medios. El bloggero en cuestión no sólo borró el post de la discordia, sino que además eliminó por un tiempo la posibilidad de que sus visitantes comentaran.
Pues bien, yo no haré eso, porque me gusta escuchar lo que piensa la gente, en especial si argumenta sus dichos, porque ésta, señoras y señores, es una calle democrática, donde todas las voces son bienvenidas. (Por lo menos hasta ahora. Muchos llevamos un pequeño dictador dentro. Lo siento).
Hace casi un año comencé a escribir en mi blog y hoy recibí el primer comentario negativo a mis palabras, a este espacio donde no he pretendido hacer periodismo, sino contar a mis amigos, familiares y a otras personas que me visitan, algunas cosas que pasan en mi vida, que entran por mis ojos y que en algunos aspectos me llaman la atención.
La mujer que me escribió un extenso y ácido comentario se llama Sara, vive en NY City y no hemos tenido el gusto ni el disgusto de conocernos.
A Sara puedo contarle que vengo de una familia de clase media, que tuve la oportunidad de cruzar las fronteras de Chile gracias a varios viajes que hice con mis abuelos, que vivo más abajo de la Plaza Italia y que creo tener un fuerte compromiso social, tema del cual no escribo, porque para preocuparse de nuestros pares no se necesita decir cosas, sino hacerlas. Sobre esto último, agradezco a mis padres quienes inculcaron en mí la solidaridad como uno de los valores que me mueven en la vida.
Claramente lo mío no es el periodismo de denuncia. Coincido en eso con ella. Tampoco lo que escribo en mi blog es periodismo. El periodismo que ejerzo tiene que ver principalmente con dos áreas, por un lado con temas científicos y médicos, lo que practico cada día en horario de oficina, y, por otro, con temas culturales, aspecto en el que leo, investigo y escribo sobre arte, museos y panoramas.
Así como yo respeto la diversidad, espero que se me permita ser como quiero ser y entregar un poco de alegría en un mundo que tiene más de brutal que de bello. Está claro que no lo veo ni lo digo todo, pero eso no quiere decir que no sepa de las injusticias, del dolor y de la miseria que viven muchas personas. Sobre eso, no me cabe duda que hay grandes pensadores que pueden, quieren y deben mostrar lo que ven sus ojos.
Me permito también agradecer a Sara por ponerle un poco de pimienta a este espacio. Estoy segura de que los que me conocen podrán decirle que varias de sus críticas no tienen fundamento, que es fácil opinar y ser consecuente desde fuera, desde lejos, desde el Primer Mundo, desde Nueva York, y que todos, todos tenemos derecho a ser distintos, a hacer y decir cosas que van más allá de las denuncias, pues aunque insisto en que mi blog no es periodístico, la labor de un periodista no está sólo en denunciar.
Quiero contarle a Sara (quien vive allá tan lejos) que Chile no es ni volverá a ser el de antes; que el mundo cambia y las generaciones también lo hacen; que su hijo y yo tenemos todo el derecho a ser distintos, a ser más pragmáticos, en parte, porque muchos de los bellos ideales que tuvieron nuestros padres fracasaron y porque tratamos de cambiar el mundo desde nosotros mismos, desde nuestras propias vidas. Eso no significa que seamos inconsecuentes, ni que no tengamos sueños. Sólo somos diferentes y entender eso también pasa por un ejercicio de tolerancia.
Por último, no creo ser una gran periodista aún y no sé si algún día lo seré. Pero sí estoy segura de ser una buena persona, una mujer contenta, que trata de trasmitir eso a otros, de hacer felices a quienes la rodean. No nací para impulsar grandes procesos sociales de cambio, pero sí admiro a quienes los hacen. Me encantaría saber qué hizo Sara para cambiar el mundo y qué hace hoy para mejorar en algo la situación de tantas personas que sufren en Chile, mí país, del que ella está muy, pero muy lejos.
Add comment April 30, 2005
El gusto de haberlo conocido
Sábado. 18:30. Plaza de Armas. Busqué un lugar para sentarme frente a la Catedral y vi cómo cientos de personas entraban a despedirse simbólicamente del Papa.
Beny Pilowsky, mi abuelo materno,en su calidad de presidente del Comité Representativo de las Entidades Judías de Chile (CREJ), lo conoció personalmente cuando vino a nuestro país.
La suya fue una de las reuniones ecuménicas más largas que el pontífice tuvo en su visita de 1987. Cuenta Beny que estuvieron juntos durante media hora en la que hablaron en idish, hebreo, inglés y español.
Wojtyla le preguntó por el origen de su apellido, porque le sonaba a polaco y mi abuelo le contó que había nacido en Vilna, en Lituania, ciudad que en algún momento fue territorio de Polonia. Entonces el Papa insistió en tratar de hablar con mi abuelo en ruso o en polaco, pero no hubo caso. Haciendo gala de sus menores pero admirables dotes políglotas, en los otros idiomas Beny le explicó que vino a Chile cuando sólo tenía 2 años, así que nada sabía de esas lenguas.
Lo recuerda como un hombre carismático, pero muy conservador, con quién habló sobre la vida y problemáticas de los judíos en nuestro país, del Holocausto y del Estado de Israel.
Crecí viendo en un muro de su casa la foto que retrata el momento histórico. Mi abuelo aparece con la mano en el bolsillo de la chaqueta. “Muchos pensaron que le estaba entregando una donación”, me dice Beny al otro lado del teléfono y me explica riendo que no era un cheque sino una carta. Conociéndolo me imagino que debe haber sido una carta larga y llena de argumentos, en la que trataba con profundidad muchos de los aspectos sobre los que hablaron personalmente.
En la plaza, un poco más allá vi a una pareja de vagabundos que conversaban sentados, hasta que ella se puso de pie y, mientras se daban la mano con gran formalidad, le dijo al hombre: “Fue un gusto haberlo conocido y haber tenido la oportunidad de hablar con usted”.
Los miré desconcertada y pensé que lo mismo debe haberle dicho mi abuelo al Papa 18 años antes. Definitivamente este es un mundo de contrastes.
Add comment April 5, 2005
Velas en el Latino
Varias veces he dicho que mi memoria es muy frágil. Recuerdo detalles y fragmentos, pero nunca hechos completamente articulados.
De esa mañana tengo grabado el sonido amenazante de un helicóptero, tal vez eran varios. No lo sé. También recuerdo ruido de autos y balas y, aunque sé que no lo vi, recuerdo al Tío Leo corriendo, angustiado, golpeado y herido, tratando de impedirlo.
Yo estuve ahí, a sólo 100 metros de donde fueron secuestrados. Estaba en el Latino de los Chicos, en Las Violetas. Tenía 8 años. Tercero Básico. Segundo piso con vista al patio, a la cancha de baby fútbol con sus murales, esos que nosotros mismos pintamos.
Lo que si recuerdo muy bien es la pena, el espanto del hallazgo de los cuerpos cerca del aeropuerto, los aniversarios, las velas. Muchas velas y un dolor mudo que sigue hasta hoy.
Es duro que algo así pase en tu colegio, es duro e injusto que un profesor y un papá mueran así, pero sin duda es más duro para los hijos, para sus parejas, para los colegas, para todos los que estaban en El Vergel ese día.
Hoy se cumplen 20 años e iremos a recordar, a romper la fragilidad de la memoria y una vez más habrá velas, cientos de velas, allí en mi colegio, donde fui niña y donde fui feliz, pero también donde conocí el dolor… el dolor ciego, sordo y mudo de esos años.
*Con cariño para Santiago Nattino, José Manuel Parada y Manuel Guerrero, para sus familias, para sus amigos y para todos los que llevamos el alma del Latino en el corazón.
Add comment March 29, 2005
Ni verde, ni italiana
En el centro de Santiago hay un hombre que se pasea por las calles vestido como una mujer, una señorona. Podría ser un simple vagabundo, pero no lo es. Es el Divino Anticristo, o por lo menos así se hace llamar. Lleva un carro de supermercado, a veces son dos. Allí guarda cosas que recoge de la calle, algunas las vende.
El Divino es escritor, es poeta. Tiene un estilo curioso, trastocado, pero a la vez contundente y lúcido. Sobre él se tejen muchas historias, algunas son verdades, otras mitos urbanos.
El Divino Anticristo es columnista también. El periódico “The Clinic” ha publicado varios de sus escritos, pero ahora el Divino dice que está enojado con la gente del “The Clínic”, porque se pusieron “hidrofóbicos” con él.
En una ocasión leí que el Divino odia a las mujeres y, sobre todo, a las mujeres viejas. Por eso, generalmente mantengo la distancia cuando lo vemos, aunque he cruzado un par de palabras con él. Una vez, compramos algunas de sus creaciones literarias que vende en fotocopias. Le preguntamos si necesitaba algo. “Una máquina de escribir que no sea verde ni italiana”, respondió.
Al igual que los bloggeros, el Divino lleva una bitácora. Es una bitácora santa y demoníaca con un lenguaje reinventado que divide en “facsímiles electro-químicos”.
Hace semanas que no lo veo.
Estoy pensando que el Divinísimo consiguió la licuadora roja para mezclar parabolísimas, que está encerrado en las calles y que es invisible mientras escribe sus letrísimas en respuesta a los hidrofóbicos.
Add comment March 16, 2005
Terremoto del ‘85
Yo tenía sólo ocho años. Estaba viendo televisión. Una película de piratas, creo. Todo comenzó a moverse, la tele cayó al suelo y explotó. Tengo la sensación de haber bajado las escaleras volando, tomada de la mano de mi nana Marina. Mi mamá llegó al rato con la mamá de mi amiga Trini, la María Paz, que estaba muy nerviosa. La noche fue como un pijama party, porque dormimos todos en saco en el primer piso, en el living. Allí sentimos las réplicas nocturnas, con mucho miedo, pero también con gran emoción. Tiempo después supe que mis primas lo pasaron en el metro y que mi papá iba en auto. Siempre es un tema, sobre todo si hay extranjeros que nunca han sentido uno así de fuerte. Da mucho miedo, pero uno se siente un poco heróico por el hecho de tener un terremoto en el cuerpo.
¿Y usted, dónde estaba el 3 de marzo de 1985?
Add comment March 3, 2005
El tema sigue ahí
Aunque intente no pensar en ello, el tema de la muerte sigue ahí, siempre latiendo en todas partes, porque es tan fuerte como la vida y es parte de ella.
Lo único que me queda por hacer entonces es desear que no pase pronto. Ni para mí, ni para los que quiero, ni para nadie que disfrute de su existencia y haga un poco mejor la vida de los demás, la vida en este mundo.
Todo esto partió por un post de Petra que inspiró a Roberto y un post de Roberto que me inspiró a mí y nos vuelve a todos hacia el misterio, hacia el vacío, el susto, la esperanza o la pena.
Petra, la erudita Petra de reflexiones lúdicas y profundas, un día navegando por los mares de la red conoció el blog de Juan Vergescott, que resultó ser José Luis de la Fuente, catedrático en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Valladolid. Petra se “enamoró” de su escritura impecable y, al poco tiempo, establecieron una relación virtual. Juan sigue ahí. Juan y todos los otros escritos de José Luis, pero José Luis murió hace algo más de un mes a los 40 años.
Roberto, mi tío-amigo-gurú bloggero, inspirado en Petra se pregunta que sucederá con “todo esto” cuando ya no estemos. Atendiendo a sus preocupaciones sobre el tema de las llaves, para su tranquilidad y por si sirviera de algo, les cuento que hay una copia en manos de mi hermano Felipe, que volvió sano y bello de Japón y que es amo y dueño del dominio que me aloja. Supongo que él sabría si merece la pena rescatar algo de todo esto, intervenirlo o cerrar la puerta para siempre.
Como le dije a Roberto y vuelvo a reiterar, sólo espero que eso no pase pronto, porque querámoslo o no a todos nos va a ocurrir, tarde o temprano. Yo simplemente trato de no pensar en eso, porque pensarlo me perturba demasiado.
En mi familia hay una fuerte carga genética referente al Alzheimer. Siempre fui la regalona de mi abuelita Nena, la luz de sus ojos, como ella solía decir. Hace más de 10 años cuando se enfermó y vi que poco a poco me iba olvidando y cómo ella sufría (espero y creo que ya no sufre tanto) le dije a mi papá que ya no quería saber ni aprender nada más, porque todo algún día se me iba a olvidar, incluso lo más querido, así que no tenía ningún sentido seguir aprendiendo.
Él (sabio el Gadi) me dijo que si fuera por eso, nada de lo que uno hacía valía la pena porque de todas formas uno se iba a morir, varios de nosotros tal vez mucho antes de olvidarlo todo. Sentí que tenía razón. Mucha y toda la razón.
Desde entonces ya no pienso en eso o trato de no hacerlo. Desde entonces soy más hedonista y trato de disfrutar al máximo de cada cosa y cada minuto. Y hablo de las cosas más simples. Una sopa calientita en el invierno, un helado de cono en el verano, ver las hojas moviéndose en las copas de los árboles, sentir un beso en el cuello, abrazar a mi amado, mirar a mi mamá y a mis hermanos, una sonrisa en la cara de mi padre (afeitado y todo), una linda película, escuchar a mis cantantes favoritas, dormir, mirar el mundo, las luces de la ciudad o las estrellas en el cielo, ver el amanecer en un lago, la puesta de sol en el mar, escuchar el sonido de las olas, conversar con amigos, comer castañas, sentir la lluvia, sentir el viento, sentir el sol. Amar.
Supongo que todo eso que siento, quiero y amo algún día no estará más. Por eso lo disfruto ahora. No sé que pasará después. No sé si me importe cuando ya no esté. Lo único que tengo claro y que me interesa, es que si hay algo por rescatar, si hay algo que merezca quedar, espero que sean cosas que den a otros más alegría y vida… los mismos ingredientes que me permiten ser feliz.
Add comment February 22, 2005
El tema sigue ahí
Add comment February 22, 2005
Tres en la Barcaza
Emocionada es poco. Con el alma en la piel, así me sentí cuando el sábado por la noche tuve la oportunidad de asistir a un encuentro único. El encuentro de las tres en la Sala de Conciertos La Barcaza: Elizabeth Morris, Francesca Ancarola y Magdalena Matthey, mis tres cantantes favoritas interpretaron juntas, por primera vez, sus mejores y más bellas canciones.
Ya verlas en vivo a cada una por separado es algo muy especial, efecto que potenciaron en conjunto al mezclar sus voces y sus cantos. Magdalena, con su amplio registro vocal y su mágico juego del susurro; Elizabeth, gran compositora, con su voz que viene del alma, de lo profundo, y Francesca, con su fuerza escénica y vocal tan envolvente como la primera vez que la vi en Cachafaz.
Aunque decían que no lograron preparar mucho los arreglos, todo salió perfecto, incluso, la sorpresa final… Eso fue lo que terminó de emocionarme por completo y que convirtió esa noche acompañada por queridísimas amigas y mi amado, en algo absolutamente feliz e inolvidable. Francesca invitó a una cuarta cantante al escenario, invitó a Laura Fuentes, mi cuarta cantante favorita, con quien cerraron este espectáculo que debería repetirse y registrarse como un logrado y maravilloso acierto.
Luego de la música me acerqué y se lo dije a las cuatro, pero vuelvo a reiterar mi agradecimiento y mi felicidad por haber podido ver, escuchar y formar parte del encuentro, en esa noche de inmenso calor en la Barcaza, calor que también sentí por dentro.
Add comment January 10, 2005


