Si se la sabe, cante
July 5, 2005
No lo puedo evitar… soy muy buena “pa’ meter la cuchara” (opinar en conversaciones ajenas o diálogos en que no se ha sido invitado). En el fondo tengo espíritu de cubano en Miami. De esos que conversan con todo el mundo y opinan de todas las cosas. Pero, al parecer, no soy la única.
Sentada en la micro rumbo a un taller para periodistas. A mi lado un hombre mayor, uno de esos jubilados que parecen extras de comerciales para la tercera edad, con sombrero alón y todo. Atrás, una abuela y su nieta de ocho años. La mujer acurruca a la niña y le canta una canción de cuna. “Arru ru mi niña, arru ru mi amor, duérmete muñeca de mi corazón”. El anciano se da vuelta y la corrige: “… duérmete pedazo de mi corazón”. “Ay sí, tiene razón”, dice la viejita y sigue cantando. El hombre complacido dibuja una sonrisa en su rostro, como si la meta del día estuviera cumplida.
Lo mío es más descarado y peor, porque la meta no se cumple nunca. Lo más raro de todo es que mi particular mala memoria desaparece cuando se trata de conversaciones de otros.
En la sección de verduras del supermercado dos reponedores comentan lo guapa que es una chica, una de las cajeras que según escucho se viste siempre de rosado.
- Es igualita a una de las actrices de la novela
- ¿De cuál novela?
- Esa que sale en “Brujas”, la… Antonela algo…
“Ríos”, le digo yo, “Antonela Ríos”. Así es este espíritu loco que me tocó. Ellos me dan las gracias por mi respuesta. Hay quienes se ríen y otros que se enojan, los menos, por suerte. Ejemplos tengo muchos más, como cuando la gente conversa en la fila del banco o en el metro y están tratando de acordarse de un nombre de un libro o una película y yo les completo la frase. Incluso a veces les pido más antecedentes.
- Disculpe que me meta, pero ¿usted habla de esa en que Harrison Ford es un arqueólogo? – pregunto.
- Sí, esa misma.
- Se llama Indiana Jones, pero hay tres partes, usted seguramente vio la del Arca…
Mejor ni explico cómo gozo cuando en la televisión dan programas con concursos del tipo de “Si se la sabe… Cante” o “Quién quiere ser millonario”, lo raro es que siempre los participantes cantan o contestan mucho antes que yo… Entonces comprendo aliviada que no soy la única… Existen peores.
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