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merced.jpgPara los que se queden en Santiago, para los que vengan a la capital este fin de semana largo o para los que tienen ganas de hacer algo entretenido alguno de los otros fines de semana de agosto, existe un panorama que para mí resulta imperdible: aprovechar las visitas guiadas que todos los sábado a las 12 del día están realizando en el Museo La Merced. Hace algún tiempo escribí aquí sobre este mágico lugar y lo bien desarrolladas que están dichas visitas. Después, esa experiencia dio pie a una nota que escribí en febrero para una revista sobre mi ciudad…

“Además de los objetos que dan cuenta de la llegada de la orden de los mercedarios a América, ese lugar tiene una de las colecciones de arte pascuense más ricas que existe en Chile – dijo el profesor Enrique Solanich en una de sus clases – queda cerca de su casa señorita Baytelman, debería visitarlo”, acotó. Pero en esa época, 1999, el Museo La Merced se encontraba cerrado por restauración de sus dependencias.

De cualquier modo le hice caso y fui varias veces hasta la esquina de las calles Mac Iver y Merced. A través de los barrotes veía parte del jardín; un espacio digno de cuento renacentista. Tras los muros imaginaba las valiosas piezas arrumbadas. Esculturas sacras de piedra volcánica y maderas nativas casi extintas llenándose de polvo.

- ¿Dónde? – pregunté.
- En la Cafetería del Museo La Merced – dijo mi amiga Cristina al otro lado del teléfono.

Entonces supe que éste había reabierto sus puertas a fines de 2003 y que estaba invitada allí a tomar un café el sábado siguiente a las 11 de la mañana.

Tras la conversación de rigor en una de las mesitas dispuestas junto al maravilloso jardín, entramos al museo. Me llevé una grata sorpresa. La restauración fue hecha con pulcritud y cuidado en los requerimientos técnicos y funcionales, la circulación de los visitantes y la conservación del material exhibido, así como la continuidad estética en que son presentados los objetos, lo que permite apreciar de buena manera cada pieza, cada obra.

El recorrido se divide en siete espacios. En el primero se encuentra una pequeña parte de la famosa colección Rapa Nui de la que tanto había oído hablar. Las demás habitaciones permiten un recorrido por la historia de la orden religiosa, desde su formación -pasando por el encuentro de los dos mundos- hasta las manifestaciones del catolicismo en América, la mayoría producto del mestizaje artístico que surgió de la unión de ambas culturas.

Además de lo llamativas y bellas que resultan algunas piezas, cada sala posee un trabajo de que rescata la estructura original del recinto, reconstruido luego el terremoto de 1730, a la vez que juega con elementos de arquitectura y diseño modernos; para cada una de ellas también se dispuso iluminación especial y música acorde con la muestra exhibida.

Llevé a Cristina a la Basílica de La Merced, colindante al museo, para mostrarle el púlpito, ya que se trata de una de las piezas coloniales más importantes de Chile. Tallado con figuras alegóricas de los evangelistas (el águila, el toro, el ángel y el león) la obra del Siglo XVIII se atribuye al artista Jorge Lanz. Otra joya más del valioso tesoro mercedario.

www.museolamerced.cl
Visitas guiadas a cargo de licenciados en Historia del Arte.
Valores: $1000 adultos, $500 pesos estudiantes y adulto mayor, niños gratis.

Add comment August 8, 2005

Una gruta en la ciudad

gruta.jpgEsta fue la segunda entrega que escribí en enero de 2005 para la revista de panoramas de la que hablé anteriormente. Mis trabajos aparecían en la sección “Mirada Urbana”. Así es como veo mi ciudad.

Siempre trato de cambiar la ruta cuando camino por el centro de Santiago. Descubrir nuevos lugares, detenerme y mirar. El último hallazgo fue una caverna. Sí, como leen, una caverna en medio de la ciudad.

Llegué cruzando la Plaza Benjamín Vicuña Mackenna, ubicada en la intersección de la Alameda Bernardo O’Higgins y Miraflores, a un costado de la Biblioteca Nacional. Allí, en la ladera poniente del Cerro Santa Lucía, como si fuera un trozo de tiempo petrificado de la época de la Conquista o de la Colonia, existe un refugio que alberga al Centro de Exposición de Arte Indígena, espacio muy visitado por turistas, pero poco conocido por los habitantes de la capital.

La caverna que ocupa el centro artesanal es casi tan antigua como la urbanización del cerro. Sin embargo, recién a principios de los ‘90 un grupo de artesanos, respaldado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), propuso dar un nuevo destino al lugar que hasta ese momento se utilizaba como depósito de basura.

Tras cuatro años de gestión, el 25 de septiembre de 1996 se inauguró este centro, que cuenta con 12 locales donde es posible encontrar artesanía mapuche, rapa nui y aymara.

Entre telares, vasijas y joyas, Juanita Queupumil, una de las locatarias, me explica que al principio el espacio no estaba del todo cerrado, por lo que su habilitación significó completar el muro exterior de la gruta. En el piso, las baldosas también fueron dispuestas respetando patrones geométricos típicos de los dibujos decorativos mapuches, lo que contribuye al aspecto sobrecogedor e integral del lugar.

¿Qué venden? La oferta es variada y muy interesante. Tejidos en lana de oveja y alpaca, objetos de greda, joyas de plata, máscaras, fuentes y utensilios de madera de raulí, flautas y ocarinas. En los puestos rapa nui tienen reproducciones de moais, collares y variados objetos de miro tahito (madera) y maea (piedra volcánica), elementos propios de Isla de Pascua.

Fresco en verano y agradable en invierno, el centro efectivamente ofrece una muestra de alto nivel de nuestros pueblos originarios y no aquellas mezclas de productos importados y en serie que exhiben en muchas ferias que se dicen artesanales.

Con todo, este es un espacio ideal para hacer un alto en el centro y librarse del calor y el ruido. Casi un viaje en el tiempo, que también permite apreciar objetos propios de los pueblos indígenas, uno de los aspectos más ricos y profundos de nuestra cultura.

Centro de Exposición de Arte Indígena
Av. Libertador Bernardo O’Higgins 499
Teléfono: 632 3668
Horarios: Lunes a sábado 10:00 a 19:00 (verano), 10:00 a 18:00 (desde abril)
Entrada liberada

Add comment July 26, 2005

Revisitando la Plaza de Armas

armas.jpgEn diciembre de 2004 comencé a escribir una serie de artículos para una revista de panoramas que, actualmente, está en proceso de reorientación. Como no quiero que estos escritos se pierdan en el tiempo, he decidido compartirlos a través de mi blog. Qué mejor lugar para exponer esta “Mirada Urbana”.

Estoy en el Museo Histórico Nacional realmente impresionada con Ulk, el gran danés del ex Presidente Arturo Alessandri Palma. Está embalsamado pero me mira como si en cualquier momento fuera a ladrar.

Es, sin duda, uno de los elementos más curiosos de esta antigua construcción sobre la Plaza de Armas, que fue edificada para acoger al Palacio de la Real Audiencia. También resultan llamativos un par de cuadros del pintor inglés Thomas Somerscales; salitre auténtico y billetes de los bancos de Melipilla, Caupolicán, Ñuble y del Banco del Pobre.

Casi termino el recorrido cuando veo a una pareja de extranjeros acompañados por un guía. Les pregunto si me puedo unir y comienzo a escuchar las interesantes explicaciones del joven que trabaja los fines de semana como voluntario.

Luego de un rato me pongo a conversar con ellos. John Coker y su esposa Virginia viven en San Francisco, EE.UU., y él habla muy bien español, pues su madre era mexicana. Quieren conocer más de la Plaza de Armas y me ofrezco a ayudarlos.

Visitamos el bello Museo Postal y Telegráfico reinaugurado a la entrada del Correo y en la esquina de Monjitas con Puente, les muestro el reflejo de la Catedral en la fachada del Edificio Plaza de Armas, lo que se ha convertido en una recurrente imagen turística de Santiago. Abajo comienza la “Pequeña Lima”, con sus restaurantes y centros de llamadas, punto de reunión para cientos de peruanos que inmigraron a nuestro país en busca de mejores oportunidades.

Luego pasamos fuera del Restaurant Marco Polo, donde un grupo de turistas daneses disfruta sus platos de pescados y mariscos. En la explanada hay gente jugando ajedrez, cesantes, predicadores, magos, fotógrafos, pintores y un peluquero, que por mil pesos ofrece “arreglar los desastres que han dejado otros”. John dice que no necesita este peculiar “servicio a la comunidad”. Yo tampoco.

En Ahumada con Compañía entramos a la “esquina de la suerte”, el lugar donde más se juega en Chile. Ubicada allí hace unos 40 años, esta agencia de lotería ha entregado varios de los premios históricos. A mis nuevos amigos les llama la atención como las personas miran en las vidrieras buscando sus números favoritos, realizan algunas cábalas y luego pagan el boleto con los ojos llenos de sueños.

Terminamos en el Portal Fernández Concha. Se acerca la hora de almuerzo y decidimos entrar al “Ex Bahamondes”, fuente de soda que hace dos décadas fue la primera en ofrecer hot dogs de 30 centímetros. Pedimos unas cervezas bien heladas y brindamos por esta nueva amistad que me permitió revisitar el eje de Santiago, un hito urbano de fuertes contrastes, que tiene tanto de conocido y tanto por descubrir.

Add comment July 19, 2005

Un año interconectada

Gracias a la sugerencia del Tuco y la paciencia de Felipe, a mediados de 2004 nació este espacio donde, en forma semanal, me propuse plasmar ideas mezcladas con algunas cosas que pasan frente a mis ojos. Desde entonces, con más frecuencia de la habitual, mi vida comenzó a tejerse de coincidencias y cruces hermosos y raros.

sopa.jpg

Conocí a Roberto Arancibia, quien para mí y muchos otros es el padre de los bloggeros chilenos, y además resultó ser amigo de infancia de mi padre y mis tías. Un comunicador hiperactivo que nos reúne y nos incentiva “sin querer queriendo” a crear a partir de nuestras experiencias. Desde entonces han pasado muchas cosas y me he reencontrado y conocido real y virtualmente a muchas personas.

La retroalimentación que he recibo es un tema aparte. Uno de los hechos que más me conmovió fueron los mensajes de Armando, quien vive en Estados Unidos y, durante sus años en Chile conoció a Bernardo Baytelman, el Beco, mi abuelo paterno. El Beco era un ser mágico y luminoso, que marcó la vida de mucha gente. Murió muy joven, a los cincuenta y tantos en el exilio, en México. Mis recuerdos se confunden en la memoria de los otros, como la de Armando, a quien mi abuelo ayudó durante un incidente antisemita que ocurrió en Santiago hace más 40 años.

También son muchos los que han llegado al blog porque estudiaron en el Latinoamericano de Integración, o tienen alguna afinidad con este colegio que marcó una parte importante de lo que soy y que ha inspirado varios de los escritos que habitan este lugar.

El mundo del blog me llevó a conocer personalmente y tras una cuota preocupante de casualidades a Agnes, quien tiene un parecido onírico con mi madre, lo que supongo se relaciona con sus genes rusos. En lo virtual no puedo dejar de mencionar a Ceci, mi amiga y colega que está en Vancouver, con quien compartimos una forma muy parecida de mirar y contar las cosas, aunque sé que en la vida real ella es mucho más tímida que yo, y en lo profesional, más matea.

Como algo curioso, puedo citar que hace poco me escribió Nibaldo, creador de zurdos.cl, pidiéndome que le explicara cómo les enseñé a mis hermanos a tejer. Asimismo, recibí un comentario de agradecimiento de Rolando Báez, curador del Museo La Merced, con quien nos juntamos a tomar un café y también estamos tejiendo una amistad con lana colorinche de gustos e intereses en común.

El blog tampoco ha estado exento de polémica, como la que viví junto a Roberto, por una señora italiana hija del pintor Ottorino Mancioli, que creyó que estábamos ofendiendo a su padre, cuando la idea era destacar su obra. Caso aparte fue Sara, quien apasionadamente me conminó a escribir sobre temas verdaderamente importantes, como los que le dolían y le duelen a ese Chile que ella conoce desde su vida en Nueva York.

Para seguir con las conexiones, está Ewa Kulak, quien por estos días está en Polonia presentando el libro que compila algunos de sus escritos. Siento por ella una admiración cyber-cultural-literaria, por la bella forma en que transmite la y las culturas que la rodean, más allá de muchas fronteras. Fue muy emocionante cuando destacó mi blog en su sitio web, todo un honor viniendo de esta polaca tan patiperra (traducción: buena para recorrer el mundo). También ha sido increible tener en Chile y en mi casa a su cuñano Lizardo y a la encantadora Silvia.

Además de todo esto, el blog sirvió de vitrina para que me ofrecieran escribir una columna mensual sobre temas principalmente urbanos en el Revista Santiago Entretenido, espacio donde he escrito sobre la Plaza de Armas, la Feria de Artesanía de los Publos Indígenas en el Cerro Santa Lucía, la Confitería Torres, el Tren del Vino, el Museo de La Merced, la Bienal de Sao Paulo en el Mac, el Palacio Cousiño y la Plaza Las Lilas.

Add comment June 20, 2005

Museo la Merced

museolamerced1.jpgEl sábado llegué hasta el Museo de la Merced, para asistir a la visita guiada que recomendé en un post anterior.

Realmente es muy satisfactorio presenciar un trabajo tan bien hecho. No sólo la visita fue maravillosa, sino además me encontré con que la restauración del museo fue hecha con gran pulcritud y un estilo excepcional.

Quiero detenerme para explicar que la Museografía es el área que dice relación con la teoría y práctica de la instalación de museos y abarca aspectos tales como los requerimientos técnicos, funcionales y espaciales, la circulación de los visitantes y la conservación del material exhibido. Asimismo, se ocupa de la forma estética en que son presentados los objetos, para un mejor aprovechamiento de la transmisión del mensaje de cada obra.

Pues bien, la museografía que consideró la restauración del recinto es excepcional: cada sala posee un trabajo de reconstrucción y rescate de la estructura original del recinto, a la vez que juega con elementos de la arquitectura e interiorismo modernos; para cada una de ellas también se cuenta con iluminación especialmente trabajada para las obras que allí se exhiben y música acorde con la muestra de la sala.

Sin contar el espacio donde se expone parte de la colección pascuense, el programa del museo considera tres salas. La primera de ellas da cuenta de la creación de la orden y la llegada de los Mercedarios a América, la segunda está dedicada a la Virgen de la Merced y su representación en el mestizaje artístico, mientras que la tercera exhibe una singular colección de fanales decorativos con imágenes del Niño Jesús.

El guía nos mostró además el descanso de la escalera, donde hay representaciones de cristos en la cruz y santos, en tallas completas e imágenes de vestir; una galería con retratos de los Reyes de Israel y la Basílica de La Merced, donde se encuentra uno de los púlpitos coloniales más importantes de Chile. Tallado con figuras alegóricas de los evangelistas (el águila, el toro, el ángel y el león) la pieza del Siglo XVIII se atribuye al tallador Jorge Lanz. Una verdadera joya que vale la pena ver.

Si bien el museo se puede visitar en forma gratuita de martes a sábado, la visita guiada es una gran oportunidad, más todavía considerando que los guías son personas muy instruidas en el ámbito del arte colonial. La última oportunidad es este sábado 30 de octubre a las 11 de la mañana… el valor, sólo mil pesos. Tampoco puedo dejar de mencionar el pequeño jardín encantado y su bello café.

Add comment October 25, 2004

Como hacer una colcha chilena

quilt.jpgEste fin de semana y hasta el lunes la Estación Mapocho acogerá al Primer Congreso Chileno de Quilts.

Quilts, boutis, edredones, colchas, mantas, cubrecamas. No conozco a cabalidad la diferencia. Lo que sí sé es que los quilts son hechos con pequeños retazos de telas que se van cociendo con volumen acolchado y forman dibujos geométricos o figurativos, que cuentan una historia o plasman un sentimiento.

Cuando supe de este encuentro, inmediatamente recordé una película mágica que me encantó. “How to make an American Quilt” (Cómo hacer una colcha americana), con Winona Ryder. Muy romántica. 100 % recomendada, sobre todo para mujeres.

La cinta, que llegó a Chile con el nombre de “Recuerdo de Amores Pasados”, cuenta la historia de Finn, una joven estudiante de Berkeley que se encuentra en plena crisis existencial, pues no sabe si seguir o no adelante con su tesis sobre Artesanía y Cultura y, mucho menos, si quiere casarse con su novio.

En busca de la tranquilidad para tomar estas decisiones, parte sola a la casa de su abuela en una pequeña ciudad de California. Allí, Finn comienza a compartir con un grupo de mujeres que se juntan habitualmente a hacer colchas artesanales. Ellas comienzan a fabricar la manta que será el regalo de matrimonio para la joven, por lo que cada una de las señoras plasma en su parte del edredón el recuerdo del amor más grande que tuvo en la vida, excusa perfecta para mostrar esas historias, las que están cosidas a la perfección como bellos trozos de tela.

Aunque no sé si será muy romántico, el congreso de la Estación Mapocho busca dar a conocer los trabajos que con esta técnica se realizan en nuestro país y difundir las técnicas del Patchwork y el Quilting como expresiones artísticas populares, que a partir de retazos, acolchados y con volumen, van formando piezas útiles y hermosas.

Los organizadores dicen que expondrán más de 300 quilts, provenientes de distintas regiones de Chile y otros países de habla hispana. Además habrá clases y artículos relacionados con la producción de este arte, muchos de los cuales estarán a la venta.

Para despejar un poco mi cabeza del trabajo y las complicaciones de los trámites de la nueva casa, recordé esta muestra que veo anunciada cada mañana cuando paso por la Estación Mapocho. Mientras escribía me llamó un amigo y me contó sobre la suerte de uno de mis amores pasados, que ahora vive en España y su historia allá es increíble y digna de otro post.

Pensé entonces que la colcha de mi vida tiene colores lindos y brillantes, historias originales y entretenidas, que fueron hilvanadas con el corazón y la mente. Pensé también que de alguna forma quiero todos y cada uno de esos retazos, porque forman parte de mi vida y parte de lo que soy. Pero el retazo que más quiero, el que amo con el alma, es el último. El más bello, brillante y calientito de todos. El que es mi recuerdo y mi presente. El que está bajo mi colcha cada mañana.

Del 11 al 13 de septiembre
De 10.00 a 19.00 horas
Valor entrada: $1.500, general.

Add comment September 9, 2004


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